Quiero que habran mi cuerpo, que encuentren mi alma, que descubran sus más recónditos secretos, para finalmente partir hacia otro cuerpo, no ser yo, borrar toda evidencia de esta existencia porque finalmente mis lágrimas brotaron como los causes de un río, para comprender que nada habrá de cambiar. Más he visto caminos, descubierto amaneceres de inigualables colores, atardeceres de un hermoso pasar, más nada me ha hecho despojarme de las confunciones que guarda la intemporalidad de este corazón; han crecido las rosa, han emigrado las aves, con sus ciclos, pero el que a mi me corresponde me confunde al grado de la locura y el desamor.
Una vez que destrocen mi cuerpo no quiero que broten lamentos, temores o desquicio, comprendan que quiero partir con una fragante calma, como nunca la pude vivir, que lástima que tenga que sonar la última campana y mi mano describa estas terribles palabras cuando aún se es joven, que guarde un veneno que me ha infectado más que un terrible cancer, tal vez la verdadera enfermedad es permanecer sano pero con una gran tristeza, con el gran temor de no saber que me es importante para continuar con esta vida; soy autómata de una mentira tan abstracta que nadie responde al grito de desesperanza, de angustia, de dolor.
Partan, quemen mis ropas, mis libros, mis poemas, para que partan conmigo, que sea materia prima para otro universo, para ver si pueden cortar este dolor que tengo en el cuerpo, en la mente, en mis ojos, en mi boca, en la propia conciencia del mundo.
Para siempre, no ha sido la lluvia, el iridicente cielo, la nave en el mar, pero ahora siento que la carga es más pesada que el verdadero contenido, anden, pasen a este cuarto, llevenmé, hagan lo que les pido...
Una vez que destrocen mi cuerpo no quiero que broten lamentos, temores o desquicio, comprendan que quiero partir con una fragante calma, como nunca la pude vivir, que lástima que tenga que sonar la última campana y mi mano describa estas terribles palabras cuando aún se es joven, que guarde un veneno que me ha infectado más que un terrible cancer, tal vez la verdadera enfermedad es permanecer sano pero con una gran tristeza, con el gran temor de no saber que me es importante para continuar con esta vida; soy autómata de una mentira tan abstracta que nadie responde al grito de desesperanza, de angustia, de dolor.
Partan, quemen mis ropas, mis libros, mis poemas, para que partan conmigo, que sea materia prima para otro universo, para ver si pueden cortar este dolor que tengo en el cuerpo, en la mente, en mis ojos, en mi boca, en la propia conciencia del mundo.
Para siempre, no ha sido la lluvia, el iridicente cielo, la nave en el mar, pero ahora siento que la carga es más pesada que el verdadero contenido, anden, pasen a este cuarto, llevenmé, hagan lo que les pido...



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