miércoles, 25 de marzo de 2009

El suceso de la esfera

La esfera se posó en el campo aquella tarde de verano dorado, cuando el ganado pastaba calmadamente. Observaba el cielo, por encima del bosquecillo del norte, comenzó todo en unos cuantos segundos, apareció un destello rojo que me cegó los ojos, tiempo después estaba la gran esfera girando lentamente, desacelerándose a rápidamente, al principio era de un color blanco, paso al azul, para finalmente tornarse negra con textura vidriosa, reflejando en su superficie todo lo que estaba presente a su alrededor.
El ganado estaba asustado, corría a diversas direcciones, un viento violento de tormenta movía bruscamente los árboles. Me quedé petrificado, la imaginación o el raciocinio no me daban una respuesta para el fenómeno que estaba sucediendo, finalmente una fuerza me golpeo para arrogarme unos cinco metros de mi posición original, para perder el conocimiento algunos minutos.
Cuando abrí los ojos, todo parecía tranquilo, me levante empecé a buscar a los animales que se habían perdido con la confusión, pero no logre encontrarlos, tomé el sendero hacia el valle, quizá se encontrarían tomando el agua del riachuelo que lo cruzaba, después de un tramo de camino un segundo estallido de luz me sobresaltó, esta vez los árboles me protegieron, corrí hasta que finalmente llegue al valle, el sol brillaba, y la esfera estaba posada sobre el verde pasto, se movía lentamente, como buscando algo, mi gran desilusión vino al comprobar que no estaba el ganado.
Me quedé mirando la esfera, ahora estaba mas pequeña, pero mas brillante, ya todo esta tranquilo sin mas agitación, rondaba cerca del agua; derrepente se movió rápidamente; el bramido de un animal atrajo su atención, se posó debajo de este y le devoró con gran maestría, su color negro se convirtió en rojo por la sangre de la bestia, se trasformó en unos instantes en algo deforme, y pude ver en su interior otros de los cuerpos devorados de los animales, mi ganado estaba en sus entrañas, grité a todo pulmón más nadie me escuchaba, el pueblo se encuentra a unos cinco kilómetros de distancia y la mayoría pasteaba hacia el sur, por supuesto me encontraba del lado opuesto.
Finalmente advirtió mi presencia, se movió, cruzó el río, de forma zigzageante, quise correr pero mis piernas no me respondían, ella estaba a poco distancia pero el miedo me contuvo, me protegí con mis brazos, se paró a unos dos metros de mi, estabilizándose, me perdí en su reflejo del bosque, con su color negro de fondo, entró a mi mente, busco en cada parte de mis sueños, dejándome en una oscuridad total, en una soledad inimaginable, una negación del ser, florecieron entonces todas mis pesadillas, todos mis miedos.
No se cuento tiempo permanecí en ese estado de locura delirante, mi cuerpo fue encontrado cerca del amanecer, por vecinos del pueblo que al ver que no volvía, realizaron una búsqueda, diez días estuve postrado en una cama, delirando con algo desconocido para ellos, no podían creer, mi historia, pasó aún más tiempo con sus largos meses, ya no pastaba siquiera, mucho menos salir de mi casa, desde aquel fatídico día algo murió dentro de mi, y un inmenso miedo me invade cada tarde cerca de las cinco, cuando el sol empieza a caer, siento esa extraña fuerza devoradora, no concibo estar solo, siempre tengo que estar en compañía de gente, aunque nada tenga que decir.
Nadie encontró a los animales, nadie me habla de ello, pero yo no me encuentro.

martes, 3 de marzo de 2009

La rosa

Quiero entender donde preside el valor valor de la rosa, el encanto de su verdadera esencia, cuando ha entregado cada una de sus horas a dar la vida, conformar cada una de sus espinas, para luego renacer y abrirse de nuevo cuando todo parece terminado. Es una constante lucha por enfrentar este mundo que parece loco de ira contra toda su bondad, contra toda su inteligencia, pues queriendo encontrar un camino que le condujera a la verdad, la confianza y al amor; ha sido descarnada por el desprecio, el dolor; es verdad ha sido pisoteada por propios y extraños hasta que ella misma ha creído que no es nada sin el, que no ha valido la pena entregar hasta su último suspiro. Por demasiados instantes sus sueños han germinado en su cabeza, pero estos suelen ser tóxicos, pues se ha negado al dolor y prefiere creer que todo cambiará reduciendo su dignidad, engañándose para no correr, para no entender su tonta realidad. ¿Dónde queda su cuerpo, dónde queda su alma?, esta ahí postrada ante el suelo, queriendo levantarse y las burlas la agobian, y su llanto se ahoga para si, para nada. ¿Qué ha pasado con los bellos colores que antes desplegaba sus pétalos?; ¿Dónde se llevan la ilusión que la volvía hermosa ante otros ojos?, que fastidio, que encuentro de confusión. Por favor, toma mi mano, abrazame como si fuera el primer día en que hemos nacido, con la misma ternura de esos primeros instantes, cuando aún no recorría tanta pena, y no conocía cielo tan negro y pesado que hasta el propio oxigeno se volvía enrarecido. Quiero que olvides por un instante en que mundo vivimos y colmenos el corazón con sincera alegría, si, curaré cada una de tus heridas, mi rosa bella, para encontrar cada uno de tus colores, de tus temores para encararlos y después olvidarlos. Todo tienes solución, ¿por qué nos hemos abandonado?, si el fruto es nuestro, si la vida pasa ante tus ojos y debe de cambiar para ti, cuando todos te vean, cuando todos te sientan y entiendan tu justo valor. Anda que todo espera, tu vida, la vida, que son paralelas a una nueva reserva de tranquilidad y amor, sobre todo amor a ti misma como cuando nacen las estrellas que brillaran en un firmamento, pues su belleza esta en su luz que es pureza. Anda lanzate, sube la cuesta, que no hay nada más suave que la sonrisa que parte hacia la bondad y a la inteligencia. La rosa, mil rosas, todas merecen un lugar para ti, todas están aquí, bañadas con el agua del río y del cielo mostrando su verdadera intención...

lunes, 2 de marzo de 2009

POR MI

Cuando escucho el sonido del mar vuelve la calma, regresa ese aroma a sal que ya habia olvidado y que tantas veces impregno mi cuerpo, pero también suerge el recuerdo de otros tiempos, y te encuentro envuelvo en el oropel de la locura, en un rincón olvidado, eres tan lejano que te vuelves tan ajeno que parece que nada he vivido entre tus horas y las que ahora me tocan, ya pertencenemos al abismo y encontranos cual sombras es un duro trecho, pero siempre encuentro el cambio, la alegría, el corazón, la aventura para vivir, para poder sonreir.
Claro que he cambiado, pues algo me ha tomado por sorpresa y me olvidado de tanta rareza, porque nuevos ojos he estrenado, cuando aun la lluvia se tornaba mortecina, y olia a tierra mojada, he despertado en esa quietud aparente de vida, más todo brillaba, estaba aclareciendo, y no hay como una mañana después de la tormenta para buscarme entre estas sabanas de colores tenues, claro que me quise, y escuché nuevamente ese dulce sonido del mar, ese olor a sal, y la paz a mi alma regreso, contenta por mi, para mi, sin ti.