domingo, 29 de noviembre de 2009

Sangre


Era sangre, roja, espesa, brutalmente olorosa, no lo podía negar, su cuerpo estaba impregnada de ella; sus manos cubrían su rostro en señal de culpabilidad pero al fin se encontraba extasiada, un crimen, cien crímenes que con el poder de la luna la transformaban en un licántropo cruel, una gran devoradora de almas.
La ciudad era cruda, su ruido ensordecedor, el sol estaba en su punto más alto, el calor le quemaba, ahora la sangre estaba seca, y el cuerpo del chico moreno yacía muerto a su lado, frío, inerte, todos sus sueños habían terminado con la madrugada anterior cuando fue cazado en aquel oscuro callejón, un tirón, un enorme dolor en su cuello, su sangre tibia que brotaba, su ojos se abrían cada vez más por sorpresa, por angustia, por muerte; no entendía lo que estaba sucediendo, está vez la mordida fue directo hacia sus entrañas, finalmente perdió el conocimiento para después llegar a la muerte.
Ella se levanto, miró el cuerpo, de sus labios broto una sonrisa de niña traviesa, su mirada se torno dura, cruel, desafiante, tenía que pensar donde llevaría esta vez el cadáver, no era fácil deshacerse de ellos, pero la adrenalina siempre era su aliada, tomaría su carro, recorrería la ciudad, y donde hubiera más oscuridad arrojaría su despojo, para olvidarlo, para perder la cuenta…
Tomó el teléfono, bajó el volumen de su componente, su tono de voz se torno dulce y angelical, pidió hablar con su jefe, inmediatamente se disculpó por no ir a trabajar, inventó un accidente, su jefe enviaría un medico para que la revisará en su domicilio, ella con un tono
más agridulce declaró que ya había sido revisada por un especialista, le llegaría la incapacidad en unas cuantas horas ya que había pedido se le enviarán a la empresa donde se desempeñaba como arquitecta. Su jefe creyó nuevamente en sus mentiras, inmediatamente después de colgar realizó una nueva llamada esta vez a su vecino, le proporcionaría lo que necesitaba: su incapacidad.
Quedó de verlo a las cuatro de la tarde en un café del centro histórico, lo olió desde antes que doblará la esquina, su olfato era potente y aunque en un principio la hacía perder la conciencia con el tiempo lo fue dominado, ahora podía concentrase solo en aquellos que le interesaban. El chico se sentó en la mesa, enfrente de ella, le miró de reojo, mientras que le sonreía toscamente, automáticamente, sin desear sentir. Para ella solo eran un pedazo de carne, donde fluía su sangre, ese líquido que la enloquecía, que la trasformaba en una bestia cada vez más fría, más salvaje, tremendamente despiadada.
Nuevamente habría luna esta noche, su rostro ya se asomaba por el cielo, era un color blanco dibujado, pero en pocas horas ella sería la reina; ahora sentía como lentamente su cuerpo se alteraba, como corría la ansiedad de matar; el chico no dejaba de hablar acerca de las fiestas que noche con noche asistía, ella vio la oportunidad, la tomo, fue invitada, pasaría a su departamento como a las once de la noche, esta vez ella sonrió de manera maliciosa, cogió su bolso, pagó la cuenta y se marcho.
El tráfico era tremendo, tenía solo dos horas para deshacerse de cadáver, este solo le recordaba un paquete blanco, que ya no representaba nada… llegó a una colonia callada y de cierto modo tenebrosa ya que estaba poco iluminada, a lo lejos se divisaba un hombre que trataba de abrir su casa pero estaba tan borracho que se calló al suelo, ella le miró, le provocó desprecio. Continuo su recorrido, encontró un rió que corría bajo un puente, pasó por la pequeña colina, se percató de que no hubiese nadie tan cerca para que pudiera identificarla, abrió la cajuela de su coche, le dio las gracias y le arrojó sin piedad o clemencia.
Nuevamente se encontraba sumergida en el trafico, faltaban 45 minutos para su cita, sonó su teléfono, el chico le explicaba que llegaría tarde, sintió como la furia le invadía pero se controló inmediatamente ya que era peligroso que la transformación sucediera entre tantos testigos, su voz cambio repentinamente era nuevamente agridulce, quedó en que pasará por ella a las 12 cuando las almas muertas que  fluyen sin un poder que las controle.
Tomo su vestido blanco, acompañados de unos zapatos de tacón alto, sus ojos los pintó de un negro intenso, sus labios de color carmín, como la sangre que pronto probaría. Sonó el timbre, corrió hacia la puerta, le invitó a pasar, el chico accedió inmediatamente, se encontraban en la sala, ella le besó la boca, le tocó el cuerpo, el se desvanecía de placer, pero la agonía que sentía se desbordaba.
Apagó la luz, su cuerpo tibio estaba tendido en la cama, durmiendo sin imaginar que estaba en un gran peligro, ella ya no podía más, la luna iluminaba la ventana, su aullido se escuchó en todo el vecindario, el abrió los ojos, ella ya no era ella, solo vio venir una gran sombra, un gran peso que calló sobre él, una mordida tras otra, la sabanas se tiñeron de rojo, ese olor le enloquecía, le provocaban las ansias de matar, de destruir…
Esta vez era más temprano, le despertó el sonido del teléfono, mientras que contemplaba la sangre nuevamente seca, su voz adormilada sorprendió a su jefe, dijo que todavía no estaba recobrada, agradeció por los días que le proporcionó para su recuperación. Colgó, el chico de los periódicos arrojo sobre su puerta la edición de la mañana, para su sorpresa esta vez el cuerpo del chico anterior ya había sido encontrado, más no le importaba, mañana quizás aparecería el de su vecino, pero ella ya se encontraría en una nueva ciudad, con una nueva identidad, un nuevo comienzo, con un nuevo empleo.
Corrió hacia la tienda departamental más cercana, compro nuevas vestimentas todas ellas blancas, se cortó el pelo, lo tiñó de rojo, entregó las llaves del departamento al portero, le dio un beso y con un nuevo auto, partió hacia su destino fatal llevando en su maleta todo el terror que sabía muy bien sembrar entre todos aquellos que se le cruzaran en el camino, terminando con sus vidas, provocando que brotará su sangre, aquella que le hacia vivir.

10 de octubre de 2007



Si supiera decirte que no en los atardeceres amarillos de verano, estas aguas de río no desnudaran mi alma, pero entonces no caería enloquecida en la alfombra de hojas que cruzan tu camino y te diria que te quiero con un beso para beber la sangre de tu cuerpo con la loca desesperación del incierto.
Podría pretender que termine en invierno, pero antes de que se cumpla este tiempo me obsesionó con tus ojos, mordiendo con coraje tus nariz y tus labios, porque en este punto callas tus gritos para escurrirse las lágrimas, dejas de respirar para perder la vida en un instante cayendo hacia un infierno.
Toco tu realidad para envolver mi cuerpo en un trozo de tela que antes arrogará para encontrarme en ti, ahora tu tendido como un gran bloque de roca, te observo, trasmuto a un gran hueco, un gran dolor para captar en el viento tu sueño personal.
Se que debería decir que no, pero me inquietas ladrón de sueños inmaduros...
12 dic 07

Ahora


Cuando te miro mi existencia puede verse clara de realidad, pero cuando te pierdo, me afronto a negros caminos...    
Tu me haces ver la vida en su justa magnitud, esto es en simples palabras, mi amor, al que añoro desde hace un tiempo, y quiero un corazón valiente me haga reaccionar...


Sólo nadie

Muchas veces te dije te amo pero no lo confesé con el lenguaje de las palabras.  Pero entenderse es algo que no siempre sucede, porque el lenguaje que cada quien persive es distinto, volviéndose dulcemente diferente.
Contigo me embriague desmensuradamente que no supe que decir, como actuar, deje que pasaran las aves, que corrieran las gotas de lluvia al igual que pasan con las hojas de otoño. Me deje partir, te deje perder y como las estrellas se olvidó la calidez de nuestros encuentros, tal vez por las niñerias de mi vida o por las andanzas para encontrar mi ser ó volverme más mujer. 
Tal vez sea un espejismo de mi imaginación verte envuelto en mis encantos, encontrar una chispa de ilusión en esos ojos que yo amaba y que tantas veces sobre mi almohada anhelaba pero también pedia por verlos de nuevo, ser parte de tu vida, no eterna, no perfecta más bien humana.
Tonta de mi porque deje una ilusión y Cronos pasó factura, me llené más de silencio, compartí sonrisas pero nadie entendió lo que me sucedía porque tal vez para muchos sería una locura poder posar los ojos en una relidad perdida.
Poder para correr por las nubes, poder para cicatrizar un recuerdo, poder de regenerar una nueva historia manchada de tinta roja para posar tu recuerdo con paz entre los dos porque mi corazón no encuentra razones para no latir por ti, por mi, no es sencillo, podría no ser grave pero derrepente no se que hacer.
Estoy cansada, borrar quisiera los recuerdos o más bien ya no los encuentro y surge el desapego pero queda un hueco de pesado vacio que nada lo cubre, más tiempo, más hielo, deja dolor, amnesia. Millones de restas en un infinito de secretos en las sequias de mi amor, solo yo, sólo nadie.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Adiós


¿Alguna vez te paso corazón que un rayo de luz atraviesa el alma y lo que solía ser nuestro se pierde y muere en pequeños instantes lejanos y absurdos?... Así que tomas otros brios para bien, para mal, olvidando que en otros tiempos había una magia que nos envolvía locos de amor…
Sucedió una noche de verano, cuando el ambiente esta cálido y una leve brisa de agua corrían por mi ropa; caminaba en busca de nada o quizás de un todo para rescatarme de tu monotonía, de tu recuerdo pero sobre todo de tu olvido. El encuentro quedó sellado con un mensaje de un celular, un punto de encuentro y de ahí una cena, comida, besos, caricias, bebidas vaporosas de olvido y aquí es donde te empiezo a peder, a olvidar al rincón de mis pensamientos.
Era dulce, era mío en un aire caliente, de las ganas de vivir lo inimaginable, con dos cuerpos que desean la unión de sus sexos en una noche sin un rostro amado, con la aventura de que no llegará hasta otro punto más que las simples horas de evaporada pasión.
El proceso se vuelve continuo, la despedida, la verdad y no se si el dolor, pero quiero que sepas que muchas ocasiones hubiese volcado mi vida por ti. Que mis noches las pensaba hacia sueños donde estuviéramos en un largo continuo, pero esto sólo sucede en la imaginación y la cobardía nos llena las ganas y el amor y todo se pierde más rápido que el agua de las manos para volverse en pequeños cristales rotos que jamás se volverán a juntar porque de ser así quedarían las marcas y nos dolería.
Cuanta locura se conserva y por instantes quisiera poderte ver con una mirada loca de amor, pero tus ojos ya no son mis ojos y tu boca ya no quiero besar porque dejé que el reloj marcará sus tiempos con sus días y recorriera las semanas así con sus meses para volcarse en años y todos mis ensueños por ti se perdieran en tontos recuerdos de mi ayer.
Ya no eres mi todo, te he dado la espalda para derrumbar mi cuento tonto de hadas, ahora hasta ese fatuo encuentro donde te borré de mi corazón parece sacado de mi imaginación.
Y como siempre no hay quien responda, por eso escribo aquí, donde nadie le importa, donde nadie entiende con detalles la malversación de esta historia de tan largo cuento, de un bla, bla, bla, contenido en letras que no enamoran a propios o extraños; no, no mi amor, todo el torrente de luz ha pasado y el silencio lo invado de letras de canciones desesperadas porque soy una persona que maneja el solitario para no enfrentar su corazón a un amor valiente que me enamore, que me llene de vida. Claro que espere bajos los diversos escenarios y situaciones pero no volcaste tu cara y ahora todo pasa porque has volteado pero yo vuelo, vuelo hacia un infinito sin nada.
Pasa de  mi como una tranquila noche, como un desierto teñido de amarillo y del cuál  no se que haré con el...
Buenas días corazón, tengo un sin fin de trabajo conceptual, de raras ideas de vida, adiós; perderme entre el tumulto de la gente me caerá de maravilla, porque sus rostros son como una gran marea de continuidad donde nada resalta, donde me gana obsesión de ser simplemente yo, sin ningún recuerdo,  sin tu amor lleno de imposibilidad…