Era una mirada; no era de sorpresa, o de admiración, simplemente era una mirada de confusión, de extravio, pero quedé atrapada en ella, queria más, no era mia, y ahora lo sé nunca fuí suya.
Pero que se puede pedir cuando se pierde el tiempo y la distancia, cuando quieres encontrar todo lo que le pertenece a su ser. Volví a buscarte para encontarte sentado en esa esquina con tus ojos en el descuido de un momento, me guiaste con tu mirada, yo tomé asiento a tu lado y apartir de aquel momento, quise tocarte de mil maneras posibles: música, canto, llanto, poder, dolor, pasion, etc. etc.
Esa noche fue un frenetico baile de amor, lo supe, lo distruté, más no te tuve, solo te sentí.
Bastaron dos noches más y pudé encontrarme con tu sexo, y me estremecí completamente con cada parte de tu ser, no era yo, no eras tu, era la plenitud de una encuentro peligroso para sumergirme en tu mundo con un suave velo rosa con el cual camine ciegamente hacia un destino donde me convertí en tu incondicional, sin cuestionamientos, sin conciencia para regresar.
Tomé tu mano bajo las sabanas, te queria para el infintito, para la verdad.
Descolgué el telefono, tu voz palida me anunciaba terribles problemas, que no quiero mencionar, pero yo con el corazón enamorado corrí hacia tu encuentro para abrir una puerta falsa, un oscuro deceo por aventurame en un mundo surrealista donde no cabia un despertar.
Y comenzó la aventura, primero en taxi, luego los trenes, un pais, los vuelos, los paises, las caras extrañas, la mirada inquisora de la policia, pero yo estaba junto a ti y nada más importaba.
Si, te aburriste, me dejaste, una mañana con tu maleta, me abandonaste por otra compañia, perdiendome en un instante con todo ese barullo de gente extraña que te contenmpla anonadado de dolor, de astio, pero sobre todo de soledad, así pasaron los días mientras que tu calor se iba enfriando y tu recuerdo se ha marchitado, ahora he regresado a mis origenes, donde todo comenzó, pero ya no estabas tu, te me has desfigurado porque ya no te espero en la quietud de un sol en invierno.
Hay miradas por la plaza, con diversas edades, con diversos sueños y anhelos, y una brisa cae sobre nuestras cabezas, pero ahora miró hacia el firmamento con ganas de volver antes de nuestro primer encuentro.
No eres mio, no soy tuya.
Pero que se puede pedir cuando se pierde el tiempo y la distancia, cuando quieres encontrar todo lo que le pertenece a su ser. Volví a buscarte para encontarte sentado en esa esquina con tus ojos en el descuido de un momento, me guiaste con tu mirada, yo tomé asiento a tu lado y apartir de aquel momento, quise tocarte de mil maneras posibles: música, canto, llanto, poder, dolor, pasion, etc. etc.
Esa noche fue un frenetico baile de amor, lo supe, lo distruté, más no te tuve, solo te sentí.
Bastaron dos noches más y pudé encontrarme con tu sexo, y me estremecí completamente con cada parte de tu ser, no era yo, no eras tu, era la plenitud de una encuentro peligroso para sumergirme en tu mundo con un suave velo rosa con el cual camine ciegamente hacia un destino donde me convertí en tu incondicional, sin cuestionamientos, sin conciencia para regresar.
Tomé tu mano bajo las sabanas, te queria para el infintito, para la verdad.
Descolgué el telefono, tu voz palida me anunciaba terribles problemas, que no quiero mencionar, pero yo con el corazón enamorado corrí hacia tu encuentro para abrir una puerta falsa, un oscuro deceo por aventurame en un mundo surrealista donde no cabia un despertar.
Y comenzó la aventura, primero en taxi, luego los trenes, un pais, los vuelos, los paises, las caras extrañas, la mirada inquisora de la policia, pero yo estaba junto a ti y nada más importaba.
Si, te aburriste, me dejaste, una mañana con tu maleta, me abandonaste por otra compañia, perdiendome en un instante con todo ese barullo de gente extraña que te contenmpla anonadado de dolor, de astio, pero sobre todo de soledad, así pasaron los días mientras que tu calor se iba enfriando y tu recuerdo se ha marchitado, ahora he regresado a mis origenes, donde todo comenzó, pero ya no estabas tu, te me has desfigurado porque ya no te espero en la quietud de un sol en invierno.
Hay miradas por la plaza, con diversas edades, con diversos sueños y anhelos, y una brisa cae sobre nuestras cabezas, pero ahora miró hacia el firmamento con ganas de volver antes de nuestro primer encuentro.
No eres mio, no soy tuya.
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