domingo, 29 de noviembre de 2009

Sólo nadie

Muchas veces te dije te amo pero no lo confesé con el lenguaje de las palabras.  Pero entenderse es algo que no siempre sucede, porque el lenguaje que cada quien persive es distinto, volviéndose dulcemente diferente.
Contigo me embriague desmensuradamente que no supe que decir, como actuar, deje que pasaran las aves, que corrieran las gotas de lluvia al igual que pasan con las hojas de otoño. Me deje partir, te deje perder y como las estrellas se olvidó la calidez de nuestros encuentros, tal vez por las niñerias de mi vida o por las andanzas para encontrar mi ser ó volverme más mujer. 
Tal vez sea un espejismo de mi imaginación verte envuelto en mis encantos, encontrar una chispa de ilusión en esos ojos que yo amaba y que tantas veces sobre mi almohada anhelaba pero también pedia por verlos de nuevo, ser parte de tu vida, no eterna, no perfecta más bien humana.
Tonta de mi porque deje una ilusión y Cronos pasó factura, me llené más de silencio, compartí sonrisas pero nadie entendió lo que me sucedía porque tal vez para muchos sería una locura poder posar los ojos en una relidad perdida.
Poder para correr por las nubes, poder para cicatrizar un recuerdo, poder de regenerar una nueva historia manchada de tinta roja para posar tu recuerdo con paz entre los dos porque mi corazón no encuentra razones para no latir por ti, por mi, no es sencillo, podría no ser grave pero derrepente no se que hacer.
Estoy cansada, borrar quisiera los recuerdos o más bien ya no los encuentro y surge el desapego pero queda un hueco de pesado vacio que nada lo cubre, más tiempo, más hielo, deja dolor, amnesia. Millones de restas en un infinito de secretos en las sequias de mi amor, solo yo, sólo nadie.

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