La esfera se posó en el campo aquella tarde de verano dorado, cuando el ganado pastaba calmadamente. Observaba el cielo, por encima del bosquecillo del norte, comenzó todo en unos cuantos segundos, apareció un destello rojo que me cegó los ojos, tiempo después estaba la gran esfera girando lentamente, desacelerándose a rápidamente, al principio era de un color blanco, paso al azul, para finalmente tornarse negra con textura vidriosa, reflejando en su superficie todo lo que estaba presente a su alrededor.
El ganado estaba asustado, corría a diversas direcciones, un viento violento de tormenta movía bruscamente los árboles. Me quedé petrificado, la imaginación o el raciocinio no me daban una respuesta para el fenómeno que estaba sucediendo, finalmente una fuerza me golpeo para arrogarme unos cinco metros de mi posición original, para perder el conocimiento algunos minutos.
Cuando abrí los ojos, todo parecía tranquilo, me levante empecé a buscar a los animales que se habían perdido con la confusión, pero no logre encontrarlos, tomé el sendero hacia el valle, quizá se encontrarían tomando el agua del riachuelo que lo cruzaba, después de un tramo de camino un segundo estallido de luz me sobresaltó, esta vez los árboles me protegieron, corrí hasta que finalmente llegue al valle, el sol brillaba, y la esfera estaba posada sobre el verde pasto, se movía lentamente, como buscando algo, mi gran desilusión vino al comprobar que no estaba el ganado.
Me quedé mirando la esfera, ahora estaba mas pequeña, pero mas brillante, ya todo esta tranquilo sin mas agitación, rondaba cerca del agua; derrepente se movió rápidamente; el bramido de un animal atrajo su atención, se posó debajo de este y le devoró con gran maestría, su color negro se convirtió en rojo por la sangre de la bestia, se trasformó en unos instantes en algo deforme, y pude ver en su interior otros de los cuerpos devorados de los animales, mi ganado estaba en sus entrañas, grité a todo pulmón más nadie me escuchaba, el pueblo se encuentra a unos cinco kilómetros de distancia y la mayoría pasteaba hacia el sur, por supuesto me encontraba del lado opuesto.
Finalmente advirtió mi presencia, se movió, cruzó el río, de forma zigzageante, quise correr pero mis piernas no me respondían, ella estaba a poco distancia pero el miedo me contuvo, me protegí con mis brazos, se paró a unos dos metros de mi, estabilizándose, me perdí en su reflejo del bosque, con su color negro de fondo, entró a mi mente, busco en cada parte de mis sueños, dejándome en una oscuridad total, en una soledad inimaginable, una negación del ser, florecieron entonces todas mis pesadillas, todos mis miedos.
No se cuento tiempo permanecí en ese estado de locura delirante, mi cuerpo fue encontrado cerca del amanecer, por vecinos del pueblo que al ver que no volvía, realizaron una búsqueda, diez días estuve postrado en una cama, delirando con algo desconocido para ellos, no podían creer, mi historia, pasó aún más tiempo con sus largos meses, ya no pastaba siquiera, mucho menos salir de mi casa, desde aquel fatídico día algo murió dentro de mi, y un inmenso miedo me invade cada tarde cerca de las cinco, cuando el sol empieza a caer, siento esa extraña fuerza devoradora, no concibo estar solo, siempre tengo que estar en compañía de gente, aunque nada tenga que decir.
Nadie encontró a los animales, nadie me habla de ello, pero yo no me encuentro.
1 comentario:
Alguna vez escuche decir que dios esconde las cosas bajo tu nariz, no siempre todo lo que brilla es oro... y aunque la belleza, los valores y muchas cosas más cuestan lagrimas... no creo que siempre debemos vivir bajo esos pensamientos. Por ello creo que nunca es demasiado tarde... y lo que más puedes llegar a querer, no siempre brilla... hay que darle una pulidita!
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