
Hace tiempo que te conozco, que empezó esta manía por quererte, por extrañarte, bebiéndome en grandes sorbos tu aroma, tu esencia y cada parte de ti se ha quedado grabada aquí en mi mente. Si tuviera que reprocharte algo en esta vida sería tu falta de valentía para amarme porque cada noche larga en que tu y yo tocábamos nuestras almas mis ojos gritaban que te necesitaba pero no me escuchabas. Esta espera por casi cuatro años me ha llevado de la tierra al cielo cayendo en el desventurado infierno, por tanto he reído y llorado de las maneras más raras, sola o acompañada de un consuelo, pero que puede valer aquello cuando la persona mas amada esta embelesada por su propia estatua de piedra, contemplando colores falsos de luz diurna, nadie puede despertarla, y el corazón se aqueja mucho más. Si, he fallado al cortar la flor equivocada, al perderme de esta manera por amarte con la desesperación del que no encuentra la felicidad, doliéndome hasta la misma luna, cuando los cantos callan, cuando sola en mi habitación me taladra tu recuerdo con color a desencanto. Esta es una de esas historias en que nadie pierde o gana, solo somos un montón de cuerpos que aun parten hacia el aire expresando una soledad que ni cien palabras pueden parar. Mírame solo una vez, cuando no sientas el paso del tiempo, cuando no haya mas magia que el amor, cuando ya te sientas harto de vagar, cuando el sol venga o se vaya, porque mis labios quieren besarte, mis brazos quieren abrazarte pero mi alma solo quiere recorrerte en tu esencia. Mas hieren las fantasías porque se que tu me engañas, me envuelves y me matas con tus palabras de agridulce alegría, y por estos instante quisiera poder olvidarte, no necesitarte; colgado todo mi sentir en un perchero, tomando la ruta hacia un despertar porque el sueño que contigo surge se va de mis manos como las aves cuando se sueltan para ya no regresar. Nadie me inspira como tus locas maneras de sentir la brisa del mar, pero también han sido míos la espina y el coral para recordarles que aun no eres mio, que aún no hay nada. Nadie, por estos instantes nadie puede secar estas lagrimas que me brotan, porque estoy tan asqueda de esta situación que quiero partir antes de la llegada la primavera, cuando muere el invierno para purificarme, para transformarme, olvidando los reproches de amargos sinsabores.
2 comentarios:
Este escrito (¿auto retrato?) religa a muchos otros que han sentido, que han vivido, lo mismo que tú y por el mismo tiempo...
A veces dos rios se acercan, pero no se tocan; a veces lo hacen más adelante, pero no lo saben pues su percepción se limita al aquí y ahora...
Caemos, sí, una y otra vez, lo importante es no perder la capacidad de levantarse y echar a andar de nuevo la ilusión, porque ese día estaremos muertos aunque siga latiendo el corazón...
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