Este podría ser el comienzo de un nuevo mundo, del reconformante instante de la verdadera libertad, pero ahora me pregunto:
¿Qué va a ser de mi?...
Surgirían entonces tantas teorías de índole de lo indescriptible, trazar nuevos sueños, quedarme dentro de la burbuja que he creado para no sentir el dolor y en el caso más irremediable hundirme en el abismo de la indiferencia.
Pero la verdad es que estoy harta de del todo y la nada, de los espacios que están amurallados, de los fríos besos de infierno y del calor expresivo de mayo, también quizás sentirme un punto más que insignificante del trastorno que se ha vuelto el universo.
¿Qué falta en mi realidad?
Esto me lleva a la confusión puesto que he encontrado los caminos más hermosos, las personas más bellas de corazón que no solo me han dado su experiencia, sino también su franca amistad y su complicidad pero aún con lo anterior no he aprendido a valorar su estadía en mis buenas horas, en mis buenos tiempos, porque me encuentro con el desazón de estas palabras.
También he encontrado que a nadie le gusta la queja de los demás, que prefieren ignorar las negras situaciones y quieren transportarte de manera generosa hacia un punto más luminoso, pero si de verdad se necesitara este y otros momentos turbios para allanar momentos de felicidad, para un poco más de crecimiento.
Termina un ciclo, nada me inunda, el tiempo que trascurre de manera infinita pero de un tinte de gris perpetuo, esta vez me librare de las mentiras de un corazón que se ha maltrecho como una loca locomotora de desamor….