Quiero entender donde preside el valor valor de la rosa, el encanto de su verdadera esencia, cuando ha entregado cada una de sus horas a dar la vida, conformar cada una de sus espinas, para luego renacer y abrirse de nuevo cuando todo parece terminado. Es una constante lucha por enfrentar este mundo que parece loco de ira contra toda su bondad, contra toda su inteligencia, pues queriendo encontrar un camino que le condujera a la verdad, la confianza y al amor; ha sido descarnada por el desprecio, el dolor; es verdad ha sido pisoteada por propios y extraños hasta que ella misma ha creído que no es nada sin el, que no ha valido la pena entregar hasta su último suspiro. Por demasiados instantes sus sueños han germinado en su cabeza, pero estos suelen ser tóxicos, pues se ha negado al dolor y prefiere creer que todo cambiará reduciendo su dignidad, engañándose para no correr, para no entender su tonta realidad. ¿Dónde queda su cuerpo, dónde queda su alma?, esta ahí postrada ante el suelo, queriendo levantarse y las burlas la agobian, y su llanto se ahoga para si, para nada. ¿Qué ha pasado con los bellos colores que antes desplegaba sus pétalos?; ¿Dónde se llevan la ilusión que la volvía hermosa ante otros ojos?, que fastidio, que encuentro de confusión. Por favor, toma mi mano, abrazame como si fuera el primer día en que hemos nacido, con la misma ternura de esos primeros instantes, cuando aún no recorría tanta pena, y no conocía cielo tan negro y pesado que hasta el propio oxigeno se volvía enrarecido. Quiero que olvides por un instante en que mundo vivimos y colmenos el corazón con sincera alegría, si, curaré cada una de tus heridas, mi rosa bella, para encontrar cada uno de tus colores, de tus temores para encararlos y después olvidarlos. Todo tienes solución, ¿por qué nos hemos abandonado?, si el fruto es nuestro, si la vida pasa ante tus ojos y debe de cambiar para ti, cuando todos te vean, cuando todos te sientan y entiendan tu justo valor. Anda que todo espera, tu vida, la vida, que son paralelas a una nueva reserva de tranquilidad y amor, sobre todo amor a ti misma como cuando nacen las estrellas que brillaran en un firmamento, pues su belleza esta en su luz que es pureza. Anda lanzate, sube la cuesta, que no hay nada más suave que la sonrisa que parte hacia la bondad y a la inteligencia. La rosa, mil rosas, todas merecen un lugar para ti, todas están aquí, bañadas con el agua del río y del cielo mostrando su verdadera intención...